Cypress Hill en Chile: "Santiago was insane in the brain"

Cypress Hill en Chile: "Santiago was insane in the brain"

Si hablamos clásicos y leyendas, podemos coincidir en que Wu-Tang es para siempre, pero Cypress Hill “nunca van a acabar”. Así, con esas cuatro últimas palabras, lo sentenció B-Real el pasado sábado 22 de octubre en Arena Movistar, y así mismo lo demostró en el escenario con sus compañeros Sen Dog, Eric Bobo y Julio G con aquel histórico concierto que logró reunir alrededor de diez mil almas devotas del rap de los californianos que aterrizaron en Chile en el marco de la gira 25th Anniversary World Tour. Y es que el motivo del festejo iba más allá del primer cuarto de siglo cumplido desde que Cypress Hill debutara en 1991 con su álbum homónimo, más bien era un encuentro para las masas libres, tan libre como el alcance de su música, que, desde el Hip Hop, ha atravesado generaciones, idiomas y también prejuicios, siendo indiscutidamente hoy unos de los más influyentes íconos de la cultura popular con sus ya tres décadas de trayectoria.

Por Darío Gutiérrez O. (a.k.a. Güissario Patiño).
Foto de portada por Carlos “Astro” Rodríguez. Todas las demás extraídas de Instagram.

Un total de ocho álbumes editados componen la discografía oficial de Cypress Hill, cifra que se multiplica ampliamente si consideramos todos los recopilatorios, mixtapes y conciertos que se han publicado. En Chile estuvieron por primera vez en el ex Teatro Monumental (actual Caupolicán) en el año 1996, en pleno apogeo de su tercer álbum: Cypress Hill III: Temples Of Boom. Regresaron en 1998 para otro concierto en el ex Estadio Chile (hoy Víctor Jara) a pocas semanas de estrenar su sucesor IV. Con la colonización de Lollapalooza en Chile, volvieron el 2010 y retornaron el 2015, mientras que B-Real, el líder de la banda, se presentó en el país el 2007 y se repitió el plato del 2015 como uno de los estelares en el Festival Frontera. Si revisamos las viejas agendas, comprobamos que Cypress en una banda de culto que no vive del homenaje a su pasado, pues el mérito de su reputación, desde los inicios hasta el presente, está en ser y mantenerse como la mejor banda de Hip Hop, tal y como alguna vez lo proclamaron los intelectualillos de la revista Rolling Stone.

En mi vida había estado presente en un concierto de Cypress. Reconozco que ni siquiera me entusiasmé cuando se confirmó la fecha de su última venida a Chile para el festival Libérate, cartel que cerraban después de nombres como los de Zona Ganjah y Movimiento Original. Los motivos pueden relacionarse directamente con los precios de los tickets, supongo, porque en realidad siempre se puede recurrir al chanchullo de ofrecer el nombre de “tu medio” a cambio de promoción y pases gratis, pero me carga pedir y deber favores, como también funcionar bajo esa modalidad. La verdad es que no me llaman los carteles de esos festivales tan masivos. Dejémoslo así. Pese a todo, tuve la suerte de que un buen amigo me ofreció una entrada que se consiguió en el último momento y ante tal gesto no podía acomodarme más en esa apatía (vale hermano). Y qué decir, casi me pierdo uno de los conciertos de mayor intensidad que haya tenido la suerte de experimentar en mi vida y permanente aprendizaje del Hip Hop. Cypress Hill es una fiesta que no convoca a un estilo musical, sino que a un estilo de vida. Miles de seguidores de distintos orígenes sociales y culturales coincidieron en un motivo y lugar común. Marihuanos los había en todas sus especies, cada quien libre de sacar y compartir su cosecha, como si nada más existiera después del presente vivido en el concierto mismo.
Ingresé al arena a los pocos minutos de que los autores de “How I could just kill a man” lo hicieran. Subí hasta galería para apreciar el cuadro completo. Desde ahí se dimensionaba el poderío de la masa, todos receptivos y en sintonía. Por un lado, algunos se abrían para disfrutar de aquellas viejas instrumentales de DJ Muggs en un cypher de estrictos b-boys, mientras que los del centro se batían en un masivo slam que alcanzaba a ratos las primeras filas. La galería reventaba entre saltos, coros y “hands in the air”. En el escenario, B-Real y Sen Dog hacían y deshacían con los suyos, mientras que Eric Bobo y Julio G dialogaban entre percusiones y scratchs. Al menos desde mi posición, todo se conjugaba en perfecta armonía.

#1580 …. @cypresshill …. @sendog .. Insane in the Brain (Live) …. Santiago,Chile ???

Un vídeo publicado por JulioG1580 (@juliog1580) el


“Hello, I’m Dr. Greenthumb. Have you ever had the problem of running out of weed and just can’t find some anywhere?” – Definitivamente, no. Arena Movistar se convirtió en pocos minutos en un domo de sudor y humo donde resonaron (en esta era con más sentido que nunca) los inmortales “hits from the bong”. Multitudinarios eran los apoyos para expresiones como “Dom diri dom diri diri dom dom”, “La la la la la la la lá”, “Boom biddy bye bye” o la chilenización del estribillo de “Insane n the brain”: “Te lo meto en noviembre, te lo saco en abril”. Varios acompañamos a B-Real cuando prendió un joint XXXL que permaneció humeante en la interpretación de los éxitos más fumables de su trayectoria, partiendo por “I wanna get high”. Claro, a muchos no nos duró ni siquiera las dos primeras fumadas del suyo, pero tuvimos y vivimos aquella intención. El concierto sucedió de forma fluida. La raíz latina de sus integrantes lo permitía. El dialogo activo con el público los mostraba amenos y cercanos, así como la mixtura de sus creaciones rapeadas entre los idiomas inglés y español. Eric Bobo deslumbraba en las percusiones, haciéndonos sentir desde lo tribal del lenguaje musical. Julio G quemaba vinilos a la vieja usanza, siendo un espectáculo en sí mismo. Los emcees Sen Dog y B-Real se entendían y complementaban a la perfección. Tienen 50 y 46 años respectivamente, pero brillaban con la intensidad de sus comienzos. Fascinante fue ver cómo B-Real apoyaba desde las percusiones a su compañero de historias, micrófono y escenarios. Es la escuela de un grupo con rodaje de primeras ligas, que hoy llena en Santiago, al día siguiente en Buenos Aires y el próximo fin de semana en Nueva York. Actúan como locales en cualquier rincón del mundo, porque su música en un código universal. Un compacto de veinte canciones repartidas en algo más de una hora de concierto fue la propuesta con la que hicieron a Chile parte de esta gira mundial. Por supuesto hubo quienes quedaron hambrientos de más canciones, pues repertorio hay de sobra, sin embargo, la fuerza y magnitud de su puesta en escena es el factor que muchos de los insatisfechos no están considerando, pues lo que atestiguamos la noche del 22 de octubre en Parque O’Higgins fue una cátedra de experiencia y tributo a una historia aún sin final. Me llevé la mejor de las impresiones, tanto así que me nació compartírselos en estas líneas. Lamento si esperaban un resumen con todos los detalles de la jornada, pero como les comenté, no llegué sino hasta el show de Cypress y como un asistente más, sin ninguna promesa o acuerdo de tener que publicar algo relacionado al festival que los trajo hasta aquí. Para mí, éste no es más que un modo de homenajear las vivencias que me dejó el concierto de un grupo que confirmó con creces lo veraz de la afirmación que “nunca vamos a acabar”. Felices 25 años de carrera profesional, Cypress Hill.
Finalizando, quiero aprovechar de compartirles esta excelente mixtape realizada por DJ Avilés y publicada días previos al concierto a modo de antesala. Pinche loco.

CYPRESS HILL EN CHILE, OCTUBRE 2016 – CONCIERTO COMPLETO


Si te pareció interesante este contenido, ayúdanos compartiéndolo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *