De rapero a rapero: Epitafio – Honor a quien honor merece (Vídeo Clip)

De rapero a rapero: Epitafio – Honor a quien honor merece (Vídeo Clip)
A esta altura del partido, jugando en este torneo y entendiendo que hablamos de un mismo deporte, uno ya ni sabe en qué consiste una buena noticia, o más bien, cuál es tu criterio de lo que puede ser una buena noticia. Es que si es por eso, noticias salen a cada minuto. Todos los días alguien saca su nuevo disco y por supuesto quiere mostrarlo, el problema es que anualmente muy pocos son los discos que podrían convertirse en clásicos. Y si de clásicos hablamos, estamos en la era en que tristemente las noticias del medio se basan en celebrar los veinte o veinticinco años de los que ya fueron considerados clásicos. Sin ánimos de divagar por muchas líneas más al respecto, reconozco que lo que a mí me mueve no es precisamente tener mi blog al día con los estrenos, sin embargo, hay veces en las que un simple dato vale más que las veinte nuevas canciones de un álbum que no dice nada (nada, nada, nada). Por mi parte, prefiero dedicarle tiempo y espacio en promover ese dato que fue capaz de moverte una pieza, en vez de tanto material desechable que sus mismos autores olvidan al momento de empezar la inmediata grabación de su próximo disco. Datos que dejan huellas en la arena, como las que deja desde hace un buen tiempo Epitafio en su andar.

Por Güissario Patiño.
Gráficas por Alfredo Villagrán (Eje-Z).

Orlando Urbina (34 años) es conocido como Epitafio, uno de los raperos más representativos de la localidad de El Quisco en el litoral central. Recuerdo una época en la que mi madre vivió ahí. Cada vez que tenía la oportunidad de viajar a verla, era tradición encontrármelo al menos una vez al día entre sus calles y comercio. Él no me conocía (ni me conoce), pero yo le ubicaba por su grupo Unión Kosta Flow (U.K.F), donde además participaba El Gordo Flacko, Emisario y Loco Pechao (actual Rubén del Mar, a quien por coincidencia conocí años después en Antofagasta en uno de sus periplos como devoto de la conciencia Krishna). La presencia activa de Epitafio en las cotidianidades que enmarcan a una población como la quisqueña se me hacía una cualidad valorable por lo creíble de su naturaleza. Sin decir “aquí estoy representando”, era para mí uno de los personajes típicos de la zona. Venía familiarizado por su rap, entonces, verlo moverse entre los pasillos del supermercado, desenvolverse fraternamente con la mayoría de sus vecinos o divisarlo a lo lejos paseando a su perro por la playa; me hacía sentir como uno
más de la zona.
En su momento tuve la oportunidad de decirle frontalmente a Rubén del Mar que, pese a que U.K.F me parecía unos de los mejores planteamientos grupales salidos de región de la época, era un grupo que como tal cumplía su función de mantener viva la llama de un proyecto, pero no había que ser muy astuto para descubrir que cada uno tenía antojos personales tan distintos como los estilos de rap de sus integrantes. Tras la publicación del álbum Producto De Exportación del año 2009, donde colaboraron raperos de distintos puntos de Chile y el extranjero, entre ellos Full Nelson, El Maese KDS o TNT, no hubo muchas más hazañas que narrar en la historia del grupo.
Recuerdo que en el mismo periodo entrevisté a El Gordo Flacko, quien fue uno de los primeros de la banda en querer canalizar de lleno sus inquietudes en producciones individuales, claro que a éste sólo conocí por conversaciones virtuales. La historia de los demás integrantes fue similar en el transcurso de la actual década. Vale además destacar que Emisario, otro personaje típico del lugar, a quien se le veía siempre atendiendo un puesto en la feria artesanal, puso en lo alto el nombre de El Quisco con la serie de fiestas y conciertos “Rapero Playero”, convocando a buena parte de la escena litoralense y también metropolitana. Por su parte, Epitafio ha encabezado un sinnúmero de talleres de Hip Hop en la comuna, además de mantenerse a un ritmo creativo de un disco por año, trabajando principalmente con el productor NotredamBeat. Las técnicas y calidad de sus piezas autogestionadas fueron de menos a más. Destaca el complemento audiovisual con el que fue promocionando su discografía. Entre esos títulos me quedó muy grabado en la memoria el vídeo clip del single “La cita”, un ejemplo de aquel rap honesto consigo mismo que caracteriza al emcee.

Hace unos días publicó su último vídeo clip: “Honor a quien honor merece”. Un tributo y validación a los protagonistas de la historia del rap en Chile, aquel reconocimiento que pocos aquí podrían hacer sin caer en parcialidades o contar la versión de los hechos desde un único punto de vista. Epitafio hace un catastro que se inicia desde fines de los ochentas con el merecido homenaje que se le debe a la importancia de Pedro Foncea y De iruza en el germen de la semilla que luego tuvo sus brotes en íconos como Los Marginales, Fuerza Hip Hop, M16, Panteras Negras, La Pozze Latina o Las Corrosivas. La transición del cambio de milenio la marcan nombres como los de Rezonancia, Makiza, Tiro De Gracia, Calambre y SQB. También se recuerdan aquellos difíciles primeros años de los dosmiles, una muy breve pincelada por los tiempos que corren y una reivindicación de los que han descentralizado el rap desde las regiones, principalmente a los grupos y emcees del litoral central, desde Clan Secuente o Conflicto Urbano, hasta Basek, Arte Elegante, Rick Santino, y, desde luego, U.K.F. En un principio creí que la canción daba para un tercer párrafo que profundice en las formas en las que hoy ha logrado desenvolverse el rap nacional, pero si lo pensamos con detenimiento, ésa es historia que se ha documentado de diversas formas, incluso externalizándose en alguno que otro noticiario, mientras que pocos son los que se han preocupado de legitimar la prehistoria al 2010. Educación para las nuevas generaciones y una conciliación del presente con los viejos habitantes es lo que nos promueve estos cuatro minutos de emotivo (sí, me quedó el brazo pelúo) homenaje: de rapero a rapero. La instrumental se la sacó el capo Emisario, la producción musical es como siempre de NotredamBeat y el audiovisual lo remató Gianluca Satriani de GSFilms Litoral. Bravo, Epitafio.

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