Rap, identidad, memoria y resistencia: El viaje de Neculman hasta “Weichan”.

Rap, identidad, memoria y resistencia: El viaje de Neculman hasta “Weichan”.

Es viñamarino, pero el origen del rapero Neculman está en la sangre e historia del Pueblo Nación Mapuche. Al menos así lo ha dejado ver desde que debutó en con el single “Resistencia milenaria” en lo que según nuesto calendario era el 21 de junio del 2019, pero para él el inicio de un nuevo ciclo con el we tripantu. Desde entonces, cual cóndor veloz, alzó su vuelo musical, coincidiendo con un pueblo convulsionado que se reencontraba en la necesidad de apagar las injusticias y exigir dignidad, caldo de cultivo para las expresiones artísticas y populares.

Por Darío Gutiérrez O. (a.k.a Güissario Patiño).

Rap, identidad, memoria y resistencia:

Así llegó en mayo del 2020 “Primera línea”, su aporte al amplio universo de singles inspirados en el estallido social, el cual surgió gracias a uno de esos ritmos que sólo Danny Teks sabe cómo hacer sonar y que se potencia con la colaboración de Frainstrumentos en los scratches, sin embargo, pese a lo clásico de esa combinación, el autor se preocupa de darle su visión e identidad:

“La represión policial y abusos en contra de la gente, además de los muertos, torturas y personas que perdieron sus ojos por culpa de la excesiva reacción represiva de fuerzas especiales, me llevaron a escribir esa canción. Posterior a eso contacté al peñi Ka Ayekufe, Sejo Necul Karru, quien me acompañó con la trutruka y el trompe para representar nuestra identidad mapuche y darle todo el newen a la canción”

Posteriormente, siendo más específico el día 12 de octubre de ese año, fue el turno para “Mapuche ta inchiñ”, que en mapuzungun significa “Somos mapuche”, una canción lanzada en una fecha necesaria para reivindicar y promover la espiritualidad relacionada a la conexión con la naturaleza. La producción musical es propia, pero cuenta nuevamente con los arreglos del ayekatufe (instrumentista) Sejo Necul Karrü, que incluyó sonidos de diversos instrumentos mapuche, como trompe, trutruka y pifilca, entre otros.

“Quería demostrar a la gente en Chile que los mapuche siempre hemos estado aquí y seguimos habitando el Pikun Lafken Mapu (Territorio Mapuche de la Costa Norte), tanto en la ciudad como el campo, y por todo Wallmapu (Territorio circundante Mapuche). Y por otra parte, mostrar la verdadera esencia del mapuche como un ser espiritual, trabajador y disciplinado, no un terrorista, alcohólico o flojo, como siempre han tratado de tacharlo. No solamente vivimos aquí, sino que estamos constantemente practicando las costumbres del Ser Mapuche a través del kimün (sabiduría), rakizuam (pensamiento) y cosmovisión Mapuche, conectados entre sí con la naturaleza, el entorno y los Pu Ngen Mapu, que son los espíritus de la tierra”.

Amulepe Taiñ Weichan:

Con estos tres antecedentes, Juan Carlos Neculman se encargó más o menos de decir quién es y para qué está aquí, pero llega el momento de definir más concretamente qué se está haciendo.

“Weichan trata de la lucha que han tenido durante décadas nuestros pueblos originarios, en especial el Pueblo Nación Mapuche, que luego de luchar por la reivindicación y el control territorial, de un territorio que ha sido usurpado por la oligarquía de este país, hemos sido perseguidos, todo finalmente por recuperar el derecho de conservar el cuidado de la tierra en conexión con la espiritualidad de nuestros antepasados y que desde siglos se ha visto enfrentado al poder colonialista”.

De esta forma es como Neculman presenta su álbum debut Weichan, trece canciones donde el rapero mapuche ofrece su arte enteramernte a la lucha y la cosmovisión del pueblo originario, así como a la identidad, el rescate de las raíces ancestrales, la cultura y las demandas por autonomía y recuperación territorial.

“Este disco está hecho con mucho sentimiento, pasión y dedicación, en honor al Pueblo Nación Mapuche y también al pueblo chileno. En especial, se lo dedico a nuestros ancestros y gente guerrera que ha partido de esta dimensión llamada vida, dejando su huella de coraje y valentía en la historia y memoria colectiva de nuestra gente, siendo ésta la principal fuente de inspiración, para seguir avanzando en la reconstrucción de una mejor sociedad y un Estado plurinacional, que incluya y respete la cultura y cosmovisión de nuestros pueblos originarios”.

Weichan contó con la participación de raperos y peñis como Luanko, Katrilef y los hermanos Antvlef; además de músicos como Ramiro Railef, el mencionado Sejo Necul Karrü, su hermano sanguíneo Willy al Viento encargado de los vientos y cuerdas, René Montiel, Camilo Espinoza, Milton Liempi y Tony Suez. Este último, junto a Luanko, aportaron con recitar poesía en mapuzungun.

La grabación, edición y mezcla estuvo a cargo del propio Neculman, quien es técnico en sonido de profesión, y que por lo demás se encargó de la producción de muchos de los ritmos de Weichan, misión compartida con beatmakers como Canpazz Beats, Danny Teks, Fragmann, Texus y Carlos Selecta. La masterización de la obra se realizó en los estudios de Pangea Mastering en Argentina.

La llegada de Weichan, así como su fundamento, coincide en un momento álgido en el eterno conflicto de intereses por parte del poder empresarial y su fiel sucursal del Estado contra el territorio del Pueblo Nación Mapuche. Son producciones –y principalmente propuestas— como las de Neculman, las que calan con real sentido en el sentir y educación popular, muy por encima de discursos y posturas que tanto practicamos, del fetiche que adoptamos, del producto que consumimos, de la cultura de la que nos apropiamos para decorar nuestras casas, y todo eso con lo que nos autoconvencemos de ser seres sensibles y conscientes del mundo que habitamos. Hoy nos indignamos, por ejemplo, cuando se destapa un nuevo caso de montajes, y lo hacemos como si no lo tuvieramos claro, como si fuera la primera vez, pero tenemos claridad de todo, sólo que nos gusta sentirnos cómodos en el mismo loop de siempre, porque, guste o no, Chile no despertó. A veces siento que esta revolución no es más que un hashtag para decorar postales en nuestro Instagram, una storie que caduca en 24 horas, un tuit con un pensamiento lleno de lucidez cuya validez dura lo que dura el escándalo del momento. Ofertas como ésta, al menos, nos hacen ver que tenemos mucho que entender antes de sentirnos paladines o defensores de otra cosa que no es más que la necesidad de acariciar nuestro ego moral.

“Sigamos luchando desde la conciencia y la razón con la convicción, de cambiar la historia por un mejor futuro, más justo y equitativo para todos. La unión hace la fuerza y juntos venceremos”.

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