Mi vida representa: Sqb celebra 22 años de “Un Dios Número Uno”.

Mi vida representa: Sqb celebra 22 años de “Un Dios Número Uno”.

Un Dios Número Uno fue la mítica cinta de culto que no podía faltar en el walkman de ningún Hip Hop Head santiaguino a fines del siglo pasado. Mientras el rap en Chile vivía su auge masivo gracias a la intervención de los sellos y la industria, el underground resistía desde la independencia inscribiendo piezas autoproducidas como ésta, piedra angular innegable de una escuela en sonido, principalmente para el rap de la zona norte de Santiago, y cuyo alcance de su influencia fue transmitido de mano en mano en plena época de Mapocho, donde se incubó el germen del Hip Hop metropolitano en la fructífera y añorada segunda mitad de los noventas. De esa misma escuela fue alumno y maestro Juan Salinas, el legendario Sqb, autor, productor, ingeniero y artesano responsable de aquella querida referencia que este 2019 celebra 22 años desde su lanzamiento.

Por Darío Gutiérrez O. (a.k.a. Güissario Patiño).
Fotografías por Carlos Rodríguez (@astrografias).

Viejos habitantes:

“Estoy dispuesto y soy honesto al declarar que, si puedo aprender, sé también enseñar. Es tiempo de seguir, armar, progresar… los viejos habitantes no se tienen que parar.”

Eso sí, quiero partir aclarando que no pretendo engañar a nadie. Quienes siguen mis escritos sabrán que mi llegada a esta cultura no fue hasta los primeros años de los dosmiles y bien al sur, por lo que no viví ni de cerca toda esa historia acontecida en Mapocho por aquellos maravillosos años. Lo poco que sé, es lo que he ido reconstruyendo a base de relatos o anécdotas de sus protagonistas, sumado de mis propias inquietudes e investigaciones, pero eso no es nada frente al mejor de los testimonios: el legado que de ahí salió, ése que sobrevive hasta ahora y nos abre esa ventana imaginativa capaz de desmitificar toda leyenda hablada; porque, para qué andar con cosas, uno se da cuenta cuando cualquiera llega y te cuentea con un par de patrañas, apoderándose de la historia con autoridad, pero quizás pasó un par de veces por ahí mirando, a diferencia de quienes curten hasta el día de hoy una escuela y disciplina que desde ahí se forjó a base de códigos y un estado mental colectivo que lo hace único e irrepetible. Podría decirse que ésa fue la edad media para el Hip Hop en este país: ni muy antigua para ser una pre-historia, ni muy moderna para desconectarse de su etapa original. La consecuencia inherente que trajo la primera generación reaccionaria al Chile de los ochentas, donde salieron nombres como los de Claudio Flores, Panteras Negras, La Pozze Latina o Los Marginales, fue la suma de esta otra generación inmediata que le añadía al panorama la diversificación cultural que se asomaba con el “retorno” de la “democracia” en la última etapa de los noventas. De allí salen algunos nombres como Las Corrosivas, Tiro De Gracia, DMS Crew, Rezonancia, Los Brujoz y el resistente colectivo ZNC. Todo esto comprende lo que conocemos como la vieja escuela del Hip Hop en Santiago.

Autoproducción y autodeterminación:

Sqb se mantiene en el ejercicio de la música desde el año 1995. A partir de entonces publicó un par de maquetas en proyectos como Sudaka Nueva Escuela y AS. En 1996 fue uno de los fundadores de la ZNC, histórica agrupación de la zona norte central y de cuya importancia les hablé aquí (Leer: ZNC celebró su aniversario número 20). Siendo aún muy joven, Juan Salinas se caracterizó entre el montón por ser un tipo de determinaciones y principios claros en esto del Hip Hop, y la definición de una identidad propia fue un punto clave para ejemplificar su visión como hiphoppa, sin embargo, creo que una de las grandes virtudes que podríamos destacarle en ese período fue su capacidad para bajar a tierra todos esos conceptos y búsquedas que le inspiraba la música.

Pongámonos en el contexto del Chile de hace más de dos décadas, donde el desarrollo y al acceso a la tecnología todavía era una promesa del futuro que llegaría en tonos cromados con el nuevo milenio, y que, si bien seguía siendo una odisea conseguir nueva música e intercambiar conocimientos sobre ésta, imagínense lo que era hacerla y querer aprender a cómo hacerla mejor. En eso Juan fue un “maestro chasquilla” de los ritmos y, fuera de grandes lujos o posibilidades de infraestructura, supo cómo programar de forma casera y artesanal sus loopeos, samples, cajas y baterías para hacerlos sonar de forma medianamente profesional; y así tener una base más sólida y original sobre la cual seguir produciendo sus canciones. Fue de esta forma como, sin muchas expectativas más que las ganas de aprender y hacerlo, algo así como un OG del “do it yourself”, autoeditó en 1997 un puñado de canciones a las que bautizó como Un Dios Número Uno y que se encargó de copiar de cassette en cassette para distribuir de mano en mano.

“El sello original es Sqb”

Scooby, “el perro” de la ZNC, terminó de conquistar el respeto que ya tenía bien ganado en aquel lugar y momento de la historia con esta cinta que entraba al cypher el mismo año en que Tiro De Gracia, otros de los asiduos a ese punto de encuentro, salían del under para comerse la industria con Ser Hümano!! Él hizo lo suyo sin necesidad de sellos inversionistas, en tiempos de dilemas y cuestionamientos para la aún frágil estructura del Hip Hop y sus nociones sobre lo real y lo no real. Bueno, eso no ha cambiado mucho en dos décadas y siempre será debatible, pero U.D.N.U. trajo convicción y reafirmación en tiempos de cambios y bajo esa premisa aseguró su inscripción en la historia para la posteridad. Desde luego más de alguna cinta se viralizó por ahí, permitiendo que su leyenda y el nombre de su zona se disperse también por otras regiones de Chile. Con registro de voz ronca inconfundible, líricas ácidas y representativas capaces de plasmar el orgullo de la raza, fraseos que se conjugaban lúdicamente entre los samples crudos de jazz, los loops reventados en aire y la suciedad de sus baterías, que de paso definieron el sonido del más genuino boom bap hecho en Chile, fue cómo esta cinta de ocho cortes y veintitrés minutos se distinguió para sentar un precedente irrevocable sobre el paso al frente que daba la autoproducción del rap en Chile. Una obra que golpea fuerte en la brevedad de su duración y no alcanza a aburrir, de la que también formaron parte aliados como Pequeño Search, Jaus y Azar, con quienes comparte la responsabilidad de himnos de la ZNC y del rap chileno como “Vida representa” y “El estigma de la ZNC”.

Tras la inscripción de ese hito, Sqb se convirtió en una referencia sólida para el underground nacional de la última fase los noventas. Además de sus andanzas con la ZNC, se le veía participar en proyectos y tocatas de otros grupos emblemáticos de la época, como Calambre y Makiza. En vivo se lucía si se trataba de hacer freestyle, como lo fue en el lanzamiento del álbum Avanza de Calambre en la desaparecida discoteque Tucán. Como dato freak, también colaboró como invitado en el “Combo 10” del Ser Hümano!! de Tiro De Gracia, sin embargo, en más de una oportunidad reconoció arrepentirse de haberse comprometido en el momento en que fueron todas y todos los emcees al estudio. Le haya gustado o no, merecía su lugar en ese pedazo importante de la historia, aunque se sabe que es un tipo de estructuras y conceptos rígidos que siempre velará por defender sus entendimientos sobre lo que es el verdadero Hip Hop.

Juan puede que haya sido un clásico adelantado para su época. Estuvo en el lugar y el momento en el que había que estar, pero tal vez siempre se sintió inadaptado, lo que no quiere decir que no bien acompañado. Para mí es el Asperger del rap chileno. Entrados los dosmil, éste desapareció bastante del circuito musical y reapareció el 2005 participando en el single “Viejos habitantes” de Geoenezetao (un clásico inmediato) y una que otra presentación, entre ellas como telonero del concierto de Nach en Chile en el Teatro Caupolicán. Luego, en el 2006, cuando la tónica común era el rap contestatario, editó un discazo –no reconocido como tal— llamado Revolución Mental, cuyo mensaje caía nuevamente como la antítesis de la época y su sustancia lo hace una obra atemporal que a nadie le vendría mal echarle una mirada el día de hoy. El 2009 publicó un recopilatorio de canciones creadas entre los años 1998 y 2005 al que llamó De Lo Oculto, que originalmente era un proyecto que intentaba sacar adelante en pleno año 98 en los ratos libres que quedaban entre sus estudios y el trabajo. Si bien es una persona que nunca ha hecho la música sin otras expectativas más que la satisfacción personal, puede que recién el presente sea el momento más enriquecedor de su historia, encontrando el proyecto grupal que lo ha podido representar fielmente, como lo es RawCorp, con quienes editó dos buenos discos entre los años 2011 y 2013 (Dónde Está La Esencia? y Sin Fama, Sin Gloria), ambos de gran acogida y resultados concretos,  pero que aún así los tiene sin apuro de rematar el tercer disco que se trabaja a ritmo lento y natural en su mítico búnker. Otra miel del presente son las conexiones que ha hecho en los últimos dos años con exponentes de la escena holandesa, que como fruto ha dejado viajes, proyectos de vida y discos como Nuttin’ But Flava con EllMatic y un próximo lanzamiento que prepara junto a BlabberMouf, terminando así con su reserva de más dos décadas de ser, con su talento e intuición, el productor íntegro de los álbumes de rap que le gustaría oír.

Su constancia lo ha puesto en su sitio, y, a diferencia de muchos tantos que no se atrevieron a vivir más Hip Hop que lo que les dejó el recuerdo de la época de Mapocho, Juan mantiene hasta el presente su corona sin ser la sombra de los grandes créditos que tiene en la historia. Y en una época de sobreinformación como la actual, de tanta inmediatez y contenidos desechables, es normal no tener nociones de que en el año 1997 se editó ese registro, así como también es normal incluso nunca haber escuchado el nombre de Sqb, pero desde que tomas conocimiento del legado detrás de su nombre es imposible no reconocer el peso de uno de los arquitectos de una de las escuelas más estrictas del Hip Hop hecho en casa y el porqué de la importancia de que ésta exista. ¿Cómo lograba esas instrumentales? ¿De quién se influenciaba para lograr ese estilo tan chileno de rimar? ¿Cómo hacía sonar así una producción hecha con los mínimos recursos, en su casa y por esos años? Son preguntas que muchos hasta el día de hoy nos hacemos, y me incluyo, pese a no haber estado ahí y dar con ese hallazgo con muchos, muchísimos, años de delay, a través de descarga gratuita en un blog. Imagínate. Pero la herencia y tradición, cuando se hace bien, está ahí, manteniendo viva la cultura y no se restringe a un espectro exclusivo de edad o lugar. ¿Cuánto niño hoy queriendo homenajear el rap de los noventas? A muchos les recomiendo indagar también en la cantera nacional y descubrirán que sí se hacía, con un sabor más genuino que se mantiene hasta las producciones que el autor desmantela hasta el presente, claro, con muchos más recursos, conocimientos, técnica e influencias, pero con la esencia intacta. En su credo, Sqb fue el dios número uno.

 

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