Akapellah, el regreso del venezolano a Sudamérica y el porqué de su relevancia para entender el nuevo mundo.

Cobran sentido por estos días afirmaciones como: “Qué dura es la vida del inmigrante. Tener que desacostumbrarte a tantas vainas que viviste antes. Ya ciertas cosas no son importantes, tan sólo el compromiso de guerrear y echar pa’ lante”. Así arranca en sus barras de “Hablando claro” el venezolano Pedro Elias Aquino Cova, mejor conocido como Akapellah. Aquel single lo comparte junto al cubano Rxnde Akozta y se publicó originalmente en el álbum Como Nunca (2017), último lanzamiento discográfico del de Maracay, el cual completa la saga iniciada con Como Antes (2012) y Como Siempre (2014), trilogía que define y resume muy bien la travesía del cómo y el por qué de uno de los principales referentes del rap latino en el escenario actual, y que precisamente nos permite leer entrelíneas sobre el impacto que ha dejado el conflicto venezolano alrededor del mundo, más bien del nuevo mundo, y de cómo el Hip Hop se ha convertido en una fuerza capaz de reinventarse, expandirse, pero a la vez mantener conectada a toda una generación de chamas y chamos buscándose la vida en distintos rincones del globo. Todo esto más allá de lo que nos quieran hacer entender los medios de comunicación manipulados por los poderes económicos de la derecha fascista versus las opiniones de los politólogos de esa izquierda tan idealizada de red social. En este plano, siento que nadie puede explicarte de mejor forma el contexto venezolano de los últimos años que la mirada nostálgica y esperanzada de un migrante resignado a dar el 300% de sí comenzando de nuevo en otro país lejano a su gente y sus paisajes, y esa opción la consigues con no más de cinco minutos de honesta conversación con cualquier convive de los que te encuentras en la calle, en la micro o atendiendo en el almacén de tu barrio donde haces tus compras. Sobre los acontecimientos relacionados al recién pasado 23 de enero, recomiendo entrar y revisar las imágenes de las cuentas de capos como Luis Croquers (@lecroquersfilms) y Francisco Rizquez (@imfpluss) en Instagram para hacer una mirada interna a los hechos.

Por Darío Gutiérrez O. (a.k.a. Güissario Patiño).

Desde esa misma flaqueza es como Pedro ha tenido que hacerse hombre, artista, empresario, caballo de troya y caballo de batalla. De aquel joven que destacaba localmente como campeón de freestyle y se atrevía a maquetear sus primeras letras como forma de homenajear la escuela de los noventa que lo inspiró, hoy está a la cabeza de una generación con la misión de abrir nuevas influencias y posibilidades a los que vienen detrás de él, y para eso ha estado dispuesto a romper los propios códigos de la escuela dogmática que lo formó y madurar junto al entendimiento de su propia situación y del mundo en el que le tocó hacer su legado. Le duela a quien le duela, le pese a quien le pese, Pellah salió a la conquista de su propio mundo y ha sido exitoso en sus propósitos.

No se quedó en una forma, ha sido camaleónico y efectivo, y con la juventud a su favor ha llegado hasta el punto más interesante de su trayectoria, codeándose en el presente con aquellos que en su infancia le trazaron el camino, como el caso de Fat Joe o Dj Khaled en el proyecto “Los gordos” lanzando durante el 2018, año en que también se publicaron un sinnúmero de singles, vídeos y colaboraciones por el mundo que confirman que no es un rapero de momentos, sino de presente.

Este mes de febrero Aquino regresa a Chile, país que le dio el título de campeón de freestyle en el festival God Level del año 2014 y que en el 2016 hizo historia al reconocer personalmente su derrota en competencia, cediendo su puesto a la final al argentino Sony tras una polémica semifinal entre ambos. Desde aquellas primeras batallas, el turmereño ha visitado periódicamente el país al menos una vez al año, concretando distintas giras y proyectos en sus extensas visitas, de donde también salen sus colaboraciones con exponentes de diversos orígenes, como Nfx, El Bruto CHR, Drefquila, Movimiento Original o Gran Rah.

El retorno de Akapellah a Sudamérica tiene como primer itinerario su presentación en Santiago de Chile el viernes 01 de febrero en Club Subterráneo, producido por La Sordera, continuando el sábado 02 de febrero en Buenos Aires en Sala Siranush, producido por Snow Entertainment. En ambos conciertos le acompaña Jack Russell, conocido por su peculiar forma de no dejarse ver su rostro en sus vídeos, quién con tan sólo un disco ha logrado posicionarse cómo uno de los artistas con mayor proyección en el movimiento. Las entradas están disponibles online a través del sistema Passline de los respectivos países: ChileArgentina. Sin dudas, serán dos encuentros donde la bandera venezolana resistirá con firmeza sin bajarse desde el público, así como suele ser en cada reunión de los convives. Fuerza y fe.

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