30 años de rap chileno: La música puede ser nuestro idioma.

30 años de rap chileno: La música puede ser nuestro idioma.

 

En octubre del año 1988 debutó el grupo De Kiruza con la publicación de su álbum homónimo, obra que acoge el mítico track “Algo está pasando”, considerado como el primer registro de rap hecho en Chile. Hasta ahora no se oficializa con exactitud la data con que la cultura Hip Hop llega al país. Versiones aseguran que los primeros acercamientos fueron en el año 1979, mientras que otras lenguas apuntan a 1984 como el año del germen, sin embargo, si en algo están de acuerdo los propulsores de este movimiento, es que con la creación de “Algo está pasando” es cómo se inicia la historia y construcción del rap chileno, y el desarrollo de este sub-género celebró este mes de octubre sus primeros 30 años.

Por Darío Gutiérrez Ortega (a.k.a. Güissario Patiño).
Foto de portada por @garygophoto.

Primera parte: “Un país sin memoria es un país sin historia”

El aniversario de la historiada expansión de la música rap en Chile ha coincidido y también nos ha provisto de distintas instancias, iniciativas y también registros documentales que han puesto la historia frente a nuestros ojos para encontrarnos y rencontrarnos con ella. En cierta forma, ahora podemos decir que no hay excusas para desconocerla. Hace algunas semanas, por ejemplo, estuve en la jornada de cierre de las “Escuelas de Cultura Urbana” realizadas en Sala SCD Bellavista. La primera fue una clase de canto y uso de la voz, precisamente con Pedro Foncea, emblemático líder de De Kiruza. La segunda consistió en un taller de creación y producción musical con Hordatoj, referente indiscutido en la profesionalización de la disciplina en este país. Y la tercera, a la que asistí, fue una interesantísima charla sobre historia y desarrollo del Hip Hop en Chile con Lalo Meneses de Panteras Negras, el productor Cenzi y la cantante Mysty K. De una u otra forma, quiérase o no, el hilo conductor de estas escuelas fue la música rap, tanto en su proyección como en su origen. –Espero pronto tener el tiempo para extenderme más sobre esta última referencia, pues tengo mis apuntes todavía aquí, esperando ese momento. — Las últimas semanas del pasado mes de septiembre, la reconocida plataforma internacional Noisey en Español (de VICE), publicó una serie de artículos y contenidos audiovisuales en el marco de su #SemanaHipHop, analizando y repasando, a su modo, vale decir, la historia y presente del rap en el continente latinoamericano. Tuve la suerte de ser invitado a colaborar con algunos textos para el artículo sobre las y los trece emcees fundamentales de América Latina, donde de Chile destacaron Ana Tijoux y Portavoz. Además, publicaron un recuento sobre discos imprescindibles del rap latino, entre los que se incluyeron Ser Hümano!! De Tiro De Gracia y Aerolíneas de Makiza. Entrevistas a referentes como Lenwa Dura, Matiah Chinaski, los artistas del sello H Empire y beatmakers como Nikson y Cidtronyck, coronando con la publicación del tercer capítulo de la serie documental “Tras Escena” dedicado a algunos exponentes del actual rap chileno, como Portavoz, Matiah Chinaski, Chystemc y Jonas Sanche. Estuvo interesante esa propuesta, así que desde ya les extiendo la invitación para que le echen una mirada a las distintas editoriales que nos acercaron algo del contexto actual de lo que está sucediendo en el continente y donde la presencia chilena tiene un rol no menor. Noisey en Español: Semana Del Hip Hop – Disponible Aquí.

Y desde este rincón de la cordillera también se han hecho lindos repasos a la memoria. Hace algunos meses publiqué la primera versión de la playlist “Ensalada a la chilena” en Spotify, donde intenté compilar de la forma más completa posible los hitos o momentos más importantes que han marcado el desarrollo de nuestra historia musical, desde los orígenes al presente, desde la auto producción a la intervención de los grandes sellos, desde lo social a lo mainstream, desde lo clásico a lo experimental, y bueno, todo lo que estuviese disponible en esa plataforma y que represente un período o hecho específico en estos 30 años. Espero seguir mejorándola y manteniéndola en constante actualización.

También, el periodista Freddy Olguín se mandó un repaso escrito bastante nutrido a los 30 años de historia y su transformación a través del tiempo, el cual fue publicado junto con una cronología en el sitio de Red Bull y la edición impresa del fascículo “The Note” en el marco del Red Bull Music Festival Santiago 2018, evento que precisamente se encargó de producir un concierto antológico de celebración a los 30 años de rap chileno en el Teatro Caupolicán, y, nos guste o no, en cierta forma gatilló en oficializar el hito y marcar la pauta de la discusión. En base a eso se han publicado decenas de artículos en medios tradicionales con testimonios de los protagonistas de la historia, pero principalmente en los alternativos, esos que me gustan a mí, también se han abierto interesantes debates sobre esta construcción. El periodista Nico Castro en su Tierra Parlante estuvo conversando con Pedro Foncea, Liricistas y Nación Triizi sobre aquello, y a los pocos días los amigos de Ciudad De Beats me invitaron a su programa para compartir ideas y opiniones sobre la escena que nos convoca y apasiona. Por mi parte, invité a Lalo Meneses a mi programa semanal de Radionauta Online para que me dé una catedra de historia, con visión, crítica y reflexión de lo que ha sido encarnar desde el día uno hasta el presente el desarrollo musical del género, comparable tal vez sólo con la entrevista que me compartió meses atrás Jimmy Fernández en el aniversario número 25 de Pozzeídos X La Ilusión, el primer álbum de La Pozze Latina. Al mismo tiempo, la marca de bebidas energéticas intensificaba la promoción de su evento con propuestas audiovisuales bien jugadas, hay que decirlo. Un par de cyphers con integrantes históricos del rap nacional; el primero sobre el beat de “2001” de Dj Raff & Solo di Medina con la participación de Bronko Yotte, La Derretida de Mantekilla Digital, Nfx, M5D de Calambre y Chystemc; y el segundo con rapeos de Margihuanero de Rezonancia, Piter de Liricistas, Ceaese, Koala Contreras de FDA y Chumbeque sobre la instrumental de “En paro” de Makiza. Remataron con algunas versiones de clásicos en modalidad “one take” de Juan Sativo, Lalo Meneses y Hordatoj, y pusieron la guinda de la torta con la publicación del micro-documental “Algo Está Pasando: Cómo nació el rap en Chile”, una brillante pieza dirigida por Tomás Alzamora, que, más allá de la referencia o lo anecdótico, su narrativa se enfoca en el contexto histórico del Chile de aquellos años y cuenta con los testimonios de personajes como Claudio Flores, Jimmy Fernández, Juan Sebastián “Titín” Domínguez, Pedro Foncea y Ana Tijoux, así como imágenes extraídas del mítico documental “Estrellas En La Esquina” realizado en 1986 por Rodrigo Moreno del colectivo Teleanálisis, rama audiovisual de la revista Análisis.

Creo que en sus 30 años de vida hemos sido ingratos con la memoria de la historia del rap en este país, pero de alguna forma se saldó esa cuota con todo el material salido en vísperas del concierto de aniversario, que, polémico o no, terminó siendo la primera iniciativa en jugársela por abrir ese espacio, y vale decir que eso no nace de la marca, sino que de gente perteneciente a este movimiento que trabajó por la idea y rescató las lucas necesarias para hacer una celebración de ese nivel. Así que, insisto, polémico o no, no se nos ocurrió a nosotros primero reencontrarnos, organizarnos, unirnos y armar nuestra propia fiesta conmemorativa, sin embargo, tengo esperanza que el lindo concierto celebrado el recién pasado viernes 26 de octubre en Teatro Caupolicán, porque fue lindísimo, será un precedente necesario para de una vez por todas reconocernos entre nosotras y nosotros, y escribir desde ahora la que es y siempre ha sido nuestra historia.

Al final de esta entrada les comparto algunos enlaces del material señalado en las líneas anteriores, para que los disfruten cuando tengan tiempo. Aquí hay historia y contexto, y es algo que nunca está de más.

Segunda parte: “La vida es como un sueño”

Era viernes por la tarde y la temperamental primavera de esta temporada nos ofrecía esta vez su cara más agradable. Se veía alegría en el ambiente y en la cara de las personas, quizás por el fin de la semana, quizás por el clima entre cálido y fresco, quizás también por los panoramas que ofrecían a la familia las intervenciones urbanas del Festival Hecho En Casa. Yo me pasaba de la pega directo al Caupo, respirando y disfrutando un poco de toda esa buena onda, pero fijo en mi objetivo: el concierto de celebración de los 30 años de rap chileno. Y es que el cartel de artistas invitados estaba de ensueño. Cuando me inicié como oyente de rap recién cumplía doce y vivía en el sur, así que varios de los artistas invitados a este evento eran los que completaban mi hasta entonces precaria colección de cassettes, la cual repasaba hasta el cansancio una y otra vez, fantaseando con verlos algún día en vivo mientras repetía las letras de sus canciones que ya me sabía de memoria. Bueno, hasta donde te lo permitía la cinta. ¿Te acuerdas de eso? Si no, no te culpo. Soy de una generación que debía sentirse prácticamente culpable por no haber nacido antes y demostrar que ser más o mejor rapero era querer ponerse a la altura de los más viejos, saltándose procesos, vivencias o aprendizajes de la propia edad. En mi caso, me puse a escuchar rap en el 2000, después de la ola de fines de los noventa y a mil kilómetros de Mapocho. Hoy con orgullo digo que aprendo más de los jóvenes, pues su formación viene más humilde y en ese aspecto libre de algunos vicios que tenía aquella vieja escuela que aún era joven e inmadura por entonces. Así que, si no me entendiste, te lo explico. Mi primera versión de Aerolíneas de Makiza, por ejemplo, me la conseguí grabada en una cinta de 60 (minutos), por ende, estaba incompleta, porque ese álbum dura más de una hora y para eso estaban las cintas de 90. Recuerdo que su cara A terminaba en la frase “Antes solíamos tener un enemigo común… ssssh-k” de “En paro”, y luego iniciaba la cara B con “La misión”. Imagínate. Una mierda tener tan vital canción interrumpida. El día en que adquirí ese cassette original muté de emoción por saber cómo terminaba ese himno del rap combativo y además descubrir que entremedio venía otra canción de antología llamada “La vida es como un sueño”, que, por cierto, muchos años después supe en una entrevista que le hice al productor Cenzi, que dicha creación específicamente nació como una colaboración casual entre sus autores, y ese buen resultado prosperó en la formación de tan fundamental grupo para la historia del rap chileno. Y sí, para variar ya me estoy yendo a otros lados del relato original, pero tiene sentido esta vez, porque el sub-género del rap chileno está lleno de historias y anécdotas válidas, ya sean las propias como las de sus autores. Crecimos escuchándolo mientras éste crecía, y eso es lo que celebramos, sea en nuestras casas con nuestra gente, o en un concierto masivo auspiciado por una marca de bebidas, pero producido por raperos que, personalmente, permitieron cumplir mi sueño de ver en un mismo escenario a grupos como Zaturno & Tapia Rabia Jackson, Némesis, Tiro De Gracia, Panteras Negras o La Pozze Latina, todos con una calidad y experiencia que no tiene nada que envidiar a los de allá.

Parte 3: “La música puede ser nuestro idioma”

El evento estuvo ameno desde la recepción. Afuera del teatro, deejays pinchando una selección de rap nacional, pero variada y completa, sin irse a lo obvio ni predecible. Así se calentaban los ánimos antes de entrar al recinto. En la recepción misma, un muro para firmarlo a tu libre albedrío. Reconozco que ahí me sentí oxidado. De hecho, le pedí a mi compañero, el graffitero Bers de Viaje Astral Audiovisual, que se pegara un “La celda de Bob” mientras hacía lo suyo, pero entendí que era puro miedo e inseguridad autoimpuesta que debía vencer, como lo fue en esos primeros días, claro que hoy no tenía excusas por falta de experiencia, así que agarré el Posca para dejar bien representada mi firma, felizmente con autosatisfacción, y esas locas ganas de repetirla por todo el espacio y la noche si fuera posible. ¿En qué momento perdemos la conciencia que dejamos de hacer todo eso que nos gusta y libera? Aproveché y también firmé por mi hija Elisa, que a su año y medio (y poco más) se peina cabeceando y cantando con algunos de sus raperos nacionales favoritos, entre ellos Rolando (“Fiiinooo”) y el álbum de La Habitación Del Pánico que se sabe de principio a fin.

 

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Los rincones del teatro se decoraban con motivos alusivos a la celebración. Era lindo descubrir cómo miembros de la misma cultura ponían su cuota o aporte por ahí, por sus pares y por la historia, ya sea en detalles o derechamente participando en el arte de la escenografía. Entre los mismos pasillos fui encontrándome, saludando y también abrazando a muchos de los distintos maestros de la vida que he podido conocer a través del rap. Entre ellos, La Derretida de Mantekilla Digital, a quien admiro por su consecuencia de criar una generación sana y despierta junto a su histórico compañero musical y afectivo, Chico A. Exitosos en su forma, sin isapres ni AFP, como enseña sutilmente una de sus rimas. También abracé a Seo2, quien es para mí ejemplo de humildad y también como padre. Recuerdo quedar marcado con una letra como la de “In loco parentis” en ese mismo cassette que les comenté, y muchos años después lo vi por primera vez en el Eurocentro con su hijo mayor, Salvador, cuando éste recién debió estar dando sus primeros pasos. Hoy viajan por el mundo como grandes amigos, compartiendo experiencias gracias a la consecuencia y disciplina de sus convicciones. También me puedo sentar a hablar con él sobre paternidad mientras que con la misma entrega y dedicación me diseña el nuevo sitio de La Celda De Bob. Qué honor. Cenzi, otro sabio que, cada vez que lo veo o escucho, en formas prácticas y simples me enseña mucho de lo que aún por las mías tardo en aprender. Freddy Olguín, a.k.a. Gen (de FDA), rapero y periodista a quien valoro por trazar caminos en las comunicaciones de formas trascendentes y conscientes, cuyos escritos en la mejor época de la revista Kultura Hip Hop me inspiraron mucho, y que por lo demás me llena de satisfacción que actualmente me reconozca como un par dentro de este eslabón que es seguir documentando la historia. Lalo Meneses, otro ejemplo de constancia, dedicación, pero sobre todo de madurez, alcanzando hoy una edad respetable, siendo pionero en el juego, pero con más humildad y visión que nunca. Y finalmente a uno de mi generación, a quien por lo tanto me tocó ver crecer a diferencia de los anteriores que ya estaban cuando llegué, pero que en el presente ha sido fundamental para con sus consejos y experiencias hacerme despertar en aspectos esenciales para entender, aceptar y replantear la existencia misma de cara a una próxima etapa. Siempre es honesto y poderoso un choque de hombros con un iluminado maestro como Chystemc. Quizás está de más el contexto, pero a mí me inspira saber que me encuentro esta calidad humana tan cercana y natural en lo que cualquier persona podría apuntar como un simple género musical. Recibir de la nada una llamada telefónica de Dj See All, por ejemplo, preocupado por mí y mi familia, sin ser necesariamente amigos de toda una vida. El rap chileno es más que nunca una escuela, y la vieja tiene hoy tiene bien merecidas sus canas e influencia. Este evento homenajea esa misma sabiduría. Y la nueva enseña con frescura, respeto, humildad y logros. “Sólo la verdad y la humildad harán de la nueva y vieja escuela universidad”, dijo Ana Tijoux, y hoy, a veinte años de esa afirmación, creo que finalmente estamos entendiendo como familia cuánta realidad cargaban aquellas palabras. El rap chileno hoy es una gran escuela que se alimenta de forma recíproca de contextos, generaciones, estilos y posibilidades.

El teatro se llenaba lentamente todavía, pero la función debía comenzar. Inició con la proyección del documental “Algo Está Pasando: Cómo nació el rap en Chile”, la cual fue recibida con respeto y respuesta activa por parte del público. Acto seguido, el grupo de bailarinas urbanas D-Zone Crew irrumpe en el escenario con una performance al ritmo de clásicos históricos del rap en Chile. Así se oficializaba el desarrollo de la ceremonia y aparecía en escena quien durante las próximas horas oficiaría de maestro de ceremonias. El animador Sergio Lagos. Sí, el de los primeros reallity shows de Chile y también del Festival de Viña, pero que mucho antes de entrar a rescatar las lucas que ofrecía su casa televisiva y asegurarse un futuro para él y su familia, destacaba en los circuitos under de la música nacional por un trabajo dedicado y lleno de información, que dirigía por aquellos noventas varias de las mejores y más creíbles entrevistas que pudieron tener nuestras referencias. Su presencia fue ciertamente descolocante en un principio, pero no tenía qué temer, bastó con soltar sus primeros discursos, llenos de pasión y contexto, respeto y manejo de información, empatía y ubicación. No le fue difícil demostrar que era el más idóneo para un homenaje de la categoría que se nos ofrecía. Me atrevería a decir que más que cualquiera de “los nuestros”, porque no era una tocata más, era un tributo y hecho bajo estándares de grandes ligas, como las viejas ceremonias de premiación de la MTV, pero que su argumento era el reconocimiento a una historia y género musical, para nosotras y nosotros. Lagos dio clases de historia y nadie de los presentes podría negarlo. Confirmó que no se desentiende de sus orígenes y trabajó con el profesionalismo que lo ha hecho triunfar en la vida. Algo que en más de 30 años de historia aún no hemos sabido entender o tolerar del todo dentro de nuestro movimiento, pero siento que la edad madura nos llevará más temprano que tarde a eso, quizás más a la tolerancia que al entendimiento, y eso será ciertamente un triunfo.

Foto por @whoisjurgen

El animador dio el pase al primer presentador: Chystemc. Él entró con un discurso rimado que soltó acapella. Con la conciencia directa bien metida por debajo, como caballo de troya, invitando con respeto a vivir una vida sana, evitando hábitos como consumir agua de la llave y bebidas energéticas. Así, certero y constructivo, dio el pase a los primeros invitados, Tiro De Gracia, quienes fueron recibidos con fuertes aplausos y acompañados en los coros con nostalgia por canciones como “Ser humano”, “Viaje sin rumbo”, “El juego verdadero” y “Ésta es nuestra fiesta”. Después, Cenzi y Vitami presentaron a algunos de los representantes de la nueva generación del rap nacional: Fisher Showa y Rolando Fino del imparable sello H Empire. Mientras sus compañeros de sello se hacían presentes desde España con mensajes de apoyo en la transmisión que hice desde mi cuenta de Instagram, la otra mitad supo representar por qué son una de las estampas más interesantes del actual rap en Chile. Los acompañó Dj See All y repasaron canciones como “Very Young”, “Sanbernardino” y “Poder”.

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Luego, Michelle Espinoza, de las recordadas Mamma Soul, aquel colectivo con mensaje y energía cargado de sororidad, cuya música debiese estar más presente sobre todo en la época que estamos experimentando, salió a presentar al próximo bloque: la gran Zitazoe, referencia fundamental de nuestra escena, que hemos visto convertirse de adolescente a mujer madurando con su rap y su función dentro del barco, para posteriormente abrir el círculo a la agrupación femenina Empoderap, que desde fuera de Santiago llegaron a transmitir la potencia de su cypher integrado por las voces de Kirmota Black, Karina La Macumba, Soul de Lua, Nikora, SativanderGround, Soule Zapatista y Lig Folilel. Como era de esperarse por los resultados de su primera entrega audiovisual, fueron muy bien recibidas. Les dejo la invitación a descubrir más sobre este proyecto que con seguridad irá cogiendo fuerza por todo el territorio.

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Foto por @biggorillatv

A continuación, fue el turno de Liricistas para presentar a La Pozze Latina. Jimmy Fernández se acompañó esta vez del exponente de beatbox Mr. Androide. Pasaron por “Pedro Navaja”, “Chica eléctrica” (con ajustes necesarios en su discurso), “Q saben” en homenaje a Mc Browen, y finalmente invitó a su protegida Flor De Rap junto a Fran Torres para interpretar “Rap killah” del reciente lanzamiento de la rapera antofagastina llamado Inmarchitable

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En seguida, fueron los históricos de Gravedad Zero presentados por Full Power, quienes intervinieron el escenario bailando con un precioso homenaje a Bototo Speed Neto a un mes de su trascendencia a otro plano. La música la ponía Dj Dacel y el repertorio era estricto rap nacional. Sergio Lagos recordaba a los breakers desde sus inicios y bromeaba con Mono Gonzalo y su aspecto por el que no pasan los años. Bototo estuvo presente gracias a sus compañeros y en el discurso de varios de los presentes. No sólo él, también hubo necesarios tributos a figuras como Browen, Geoslide, Domador De Insectos, El Fierro, entre otros.

 

 

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Celebración de los 30 años del rap chileno. #30añosdelrapchileno #redbullmusicfestival #rapchileno #rbmf #RBMSTGO #fujifilmxt10 #fujifilm @gravedadzerochile

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La expansión del trap como evolución del rap ha sido el debate que no me explico como a esta altura del partido a tantas personas le quita el sueño. Porque, al fin y al cabo, si no te gusta, hay tanto más hacia dónde mirar. Este evento es un ejemplo de eso. Y ese discurso existencial del “no me representa”, qué tan necesario se vuelve realmente, cuando hoy tenemos de todo para saber representarnos solos. Qué cómodo esperar a que alguien te represente. A mí no me gusta el trap, pero no tengo nada en contra de éste. Tampoco generalizo como un todo, porque es una tendencia todavía en expansión, y tiene muchas aristas que se vuelven interesantes conforme crece y madura. Aunque tampoco me quedo con el discurso simplista de que es la evolución del rap. Para mí, el rap en sí nace de la mixtura de influencias, no puede ser purista, porque no tendríamos cara para mirar a los creadores originarios de las raíces de la música negra. Creo que el rap debe ser responsable, eso sí, o al menos promover ciertos valores que inspiren, aunque sea una apología al materialismo como forma de autosuperación, que sea certera e inspiradora. Algo positivo se sacará de eso. O si es crudeza de los barrios, que sea real y no sólo una pose para Instagram. Por ejemplo, para mí no perdió credibilidad un emcee Lord Sucio cuando hizo “Ya me pasié”, porque en el discurso y la coherencia del mismo me encontré al mismo Dirty Lord de toda la vida, sólo que, probando en otras formas o estructuras, pero rapeando bien, con clase, como siempre hizo, y una canción no lo va a definir de otra cosa que lo que en una década se ha encargado de transmitir. Creo que hay que darle tiempo y entender sin miedo que no es una evolución, simplemente una tendencia o alternativa más de este nicho llamado rap, y el tsunami después del terremoto arrastrará todo hasta dejar lo necesario, como históricamente ha pasado. Por ahora coincido en que hay mucha pose, superficialidad, vacío y homogeneidad en lo que se reconoce mediáticamente como su explosión, pero que eso exista no me hará a mí mejor o peor rapero. No sé para ustedes, pero como sea, era válido que esa tendencia no podría invisibilizarse en el marco de la historia del rap nacional, y hubo un bloque destinado a ello. El presentador fue Ceaese, un icono local de esos terrenos, pero que cuando tuvo su etapa de hacer rap más clásico o estricto en ritmos cuatro cuartos, lo hacía e incluso mucho mejor que varios de los defensores más dogmáticos que leo en las redes. No le puedo perder respeto por ser un constante creador, y obstinado también, porque cuando llegó la moda, éste no fue un “oportunista que se pasó al bando”, simplemente fue quien se atrevió y se comió la crítica por probar lo nuevo cuando todos permanecían en sus zonas de confort. Y el tipo es exitoso en lo suyo sin meterse con nadie. Creo que esa actitud muchas veces habla mejor que la propia música. Cea fue quien invitó al escenario a Nación Triizi. Yo sabía de su existencia, pero nunca los consumí, no tenía opinión sobre su música y quise escucharlos teniendo la oportunidad. Intenté, pero entre las pifias y lo estridente de sus ritmos me cortaban un poco la onda. Reconozco que sentí algo de vergüenza ajena por la actitud del público hacia ellos. Las presentaciones oscilaban los diez a quince minutos por banda, no era tan terrible darles ese instante de respeto o por último aprovechar de ir al baño si no te gusta lo que hacen. Estoy seguro que muchos de los presentes los desconocían tanto como yo, pero sólo por saber que hacían trap tuvieron esa actitud. Por lo que les escuché, el discurso de ellos era bien calle y directo, y al final de su presentación apareció como salvavidas el emblemático Margihuanero para interpretar “La vida no es recta” de Rezonancia, consiguiendo el respaldo de todas y todos los presentes. ¿Qué diferencia había entre el mensaje de Nación Triizi y el de su invitado especial Margihuanero? Ninguno, sólo el ritmo. Ahí la dejo. De todas formas, los integrantes de Nación Triizi se mantuvieron sólidos y dignos, continuaron con su función sin bajar las energías. Por lo demás, los vi en todo momento desde el costado del escenario disfrutando a pleno y apoyando los shows de los demás artistas. Por su actitud no tuve otra cosa más que respeto. He visto a muchos que rapean sobre humildad, llegar a los conciertos sólo a tocar o encerrarse en el camarín sin saludar a nadie. Hay que verdaderamente entender que la davi no es tan tarec. El siguiente referente del trap local fue Catana, aunque ella apostó por equilibrar su propuesta con el rap más convencional que tan bien domina, acompañada de Dj Jopsen y Nuclear, hicieron una presentación limpia y convincente. Se ganaron los aplausos y el respeto.

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Emone Skillz, ex Cuarto Universo, actual conductor del recomendable podcast El Mago Está Despierto, tuvo la misión de presentar a los próximos: Némesis y el crew de la DMS. Probablemente una de las presentaciones más emotivas de la velada y de mejor coordinación entre sus inegrantes. Entraron en bloque sólidos con “La saga” de Makiza, con especial dedicación para la recién difunta Anita González de Recabarren por parte de Seo2. Momento mágico, lleno de emoción y espíritu. La legendaria agrupación montó un carnaval en el escenario con banderas y todo. En sus filas estaban Seo2, Cenzi, Sinsemilla, Pat J, Sonido Ácido, Dj Caso, Don Borna, Sha K Mu, Drago Olate y Max Cabeza De Perro. Todos más viejos, barbones y canosos que en aquellos años, pero la mayoría vigentes todavía en el circuito, de una u otra forma. Emotivo también era ver al gran Sha K Mu incorporado, compartiendo con su gente, recuperado y activo pese a todo pronóstico que dejó aquel terrible atropello por un camión de fuerzas especiales en septiembre del 2013. Su repaso nos llevó también por himnos como “Juguetes”, “Ley de némesis”, “Bombas”, “Amigos” y “Todos juntos”. El Seo sólido como líder del equipo, demostrando las tablas que no ha abandonado. La formación se dio el tiempo de saludar a todos quienes integraron el mítico colectivo a través de su historia, entre ellos Tiro De Gracia, Las Corrosivas, Mug One, Dj Squat, Van Buda, entre otros.

Omega el CTM, emcee y productor de eventos masivos como El Sur Es Hardcore y God Level, tuvo la misión de presentar a Zaturno y Tapia Rabia Jackson, quienes se acompañaron por Dj Sta. La Conexión era uno de los cassettes favoritos de la pequeña colección y presenciar en vivo al menos una de sus dieciocho canciones fue verme con aquel disfraz de rapero de los doce años emulando la particular voz de Chalo Mero. Así quise disfrutarlo, y precisamente con el sencillo que dio nombre a esa placa fue con el que abrieron la presentación, seguido de “Lautaro”, luego “2001” con un enérgico acompañamiento a coro por todo el teatro, cerrando con “Así yo soy”. Una tremenda postal era el teatro que los elogiaba.

Foto por @whoisjurgen

Desde Calambre, M5D apareció para invitar a ver el show de Panteras Negras, quienes fueron recibidos entre grandes aplausos como unos de los más queridos y respetados de la jornada. “Guerra en las calles”, “La ruleta” o “El rapulento” fueron imperdibles en su repertorio. Lalo Meneses tomaba la palabra para recalcar que ésta era una celebración nuestra y no de las marcas, reivindicando el compromiso con la acción social en los barrios. El animador por excelencia de los conciertos en Chile, Mc Search, fue el encargado después de presentar a Movimiento Original, quienes definitivamente pusieron al teatro a bailar y corear con su repertorio. La irrupción de este grupo que fusionaba rap y reggae en el panorama hace poco más de una década no estuvo libre de prejuicios y críticas, y la perseverancia les dio la razón. Esa noche fueron los más aclamados. El patrón de ver como una amenaza el éxito de otros parece ser una de las únicas constantes en esta historia llena de giros y cambios. Pasó con Tiro De Gracia, pasó con Movimiento Original, pasó también con Bubaseta y Jonas Sanche e intentan que pase ahora con Nfx. ¿Qué enseñanza queda después de todo eso? Es que finalmente no pasa nada, sólo ventilar mala onda de forma gratuita, evidencia de una sociedad aún con demasiadas frustraciones personales, pero conforme existan ejemplos como los citados, capaces de cerrarnos la boca con su trabajo, constancia y actitud, porque, obvio, también me incluyo, también tiré la piedra en grupo, siempre se terminará demostrando que los más equivocados en este mundo de “reales” seremos los que necesitamos apuntar lo que está pasando al lado con tal de validarnos como “reales”. Podríamos aprender un poco más de eso también, como lo aprendió Lalo Meneses, por ejemplo, quien goza una de las mejores etapas de su vida, trabajando proyectos trascendentes hacia la comunidad y desde el Hip Hop, con sus valores inamovibles, pero menos rígido y más flexible con el entorno y el movimiento al cual representa, que ha madurado y crecido junto con sus canas. Y me quedo con una reflexión que hizo Sonido Ácido casi al final del show cuando le tocó presentar a De Kiruza, y es que lo que pasó con Nación Triizi fue lo mismo que pasaba en aquel entonces con De Kiruza, cuando por su estilo musical, vestimentas y contenido, eran apuntados como los bichos raros en la escena musical. Y mira lo que ha pasado. ¿Cómo no vamos a aprender de eso?

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Camilicci fue quien presentó a Hordatoj o Jotadroh, aunque fue más Hordatoj que Jotadroh, que era lo que anunciaba el cartel. Droh entró con Dj Dacel, dupla clásica. Luego se sumó Panty. El repaso habitual a su discografía lo llevó por los puntos altos de E.L.H.Y.L.D, El Tintero y Habitación Del Pánico, pero nos regaló también esas joyitas de antaño como “Fuck vieja sapa”, “Ni una palabra más” y “Un minuto por neurona”, nombres de maquetas que daban vuelta de CD en CD, que probablemente bautizamos nosotros mismos. Y sí, esperé además un “Chuchetumare la habilidá en el micrófono” o “De una misma línea”, tal vez la aparición de El Buto CHR o Ana Tijoux, o tanta cosa buena que podría esperarse de una carrera tan nutrida y llena de momentos como la de Eduardo Herrera. “Viejos habitantes” no faltó. Droh llegó y dijo venir en representación de los que no están y son importantes también en una celebración como la de los 30 años de rap en Chile, entre ellos nombró a Jonas Sanche, Portavoz, Solo di Medina, Eskina Famila Skuad del norte y Jotaose Lagos con Delanueve del sur. Se tomó el tiempo para agradecer al público por existir y permitir que esta escena se mantenga viva y hoy pueda celebrar este tipo de aniversarios o llenar cualquier otra tocata o concierto, lo que ha gatillado que muchos artesanos del rap en Chile hayan podido dedicarse a hacer de esto mucho más que un hobbie.

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Su paso dejó a Dj Dacel mezclando más contenidos de rap nacional. Dacel es otra figura importante que además de su trayectoria musical ha abierto caminos y creado escenas. Lo hizo con Beatminds y ahora con la academia Surcuts, encargada de formar a las nuevas generaciones de deejays en Chile. Aquel receso finalizó con la proyección de los dos cyphers hechos con motivo promocional del evento. Luego, Sonido Ácido, quien estuvo a cargo de la organización de este tremendo evento, sube al escenario para agradecer y presentar a la última banda de la noche: De Kiruza. Pedro Foncea y compañía llegaron a demostrar cuál es nuestra auténtica raíz. Sus percusiones, melodías y afinaciones equilibraron nuestras energías tras tantas horas de concierto. Armaron una nueva fiesta, la nuestra, con nuestro idioma, la música. Manifestaciones espontaneas de break dance, el infaltable círculo al medio del público, y también sobre el escenario. Una rica vibración caía sobre los que permanecimos ahí. Invitaron a Tianobless y a Lalo Meneses y Chino Máquina de Panteras Negras en momentos de su rutina, quienes también nos compartieron expresiones corporales, porque es imposible mantenerse indiferente a esos ritmos y energía, a la invitación de la voz cálida de Pedro, al dialogo entre músicos sobre el escenario. “Nuestro idioma”, “Bacán” y “Algo está pasando”, sonaron y se sintieron fuerte en un Caupolicán que ya se mostraba exhausto de tantas sensaciones y emociones vividas en una compacta jornada que intentó homenajear parte de la construcción de una historia.

Foto por @epx_photo – Parlante.cl

Coincido en que faltaron muchos más nombres, pero no desestimo lo hecho por la organización que rescató como pudo los recursos para montar algo que hasta entonces no habíamos tenido la ocurrencia y obsesión de homenajear.  La marca que le ponga la firma al evento al final da lo mismo, si, reconozcámoslo, de nuestros bolsillos nunca apostamos por abrir nuestros espacios o respaldar a nuestras y nuestros artistas. Lo del 26 de octubre fue un conciertazo, sin dudas, y los que lo vivimos desde el interior, independiente de lo que pensemos de la marca detrás de éste, lo disfrutamos así, mientras que los que se quedaron fuera de la celebración, que es válido, dedicaron muchas horas de su tiempo al mismo concierto al que se resistieron asistir. Y no digo que no se pueda criticar, porque siempre existirá la crítica, pero insisto en que ya es momento de aprender. No esperar a que otro lo haga para querer reclamar, sino ser capaces de defender nuestras propias iniciativas a ver qué tan criticables son. Muchos cuestionamos en su momento a Planeta Rock y sus formas, pero sin ese precedente habría sido imposible quizás imaginar que el rap chileno pudiera hacer periódicamente conciertos masivos, y desde ahí se han abierto pequeñas industrias autogestionadas que han hecho que la música nacional circule sin necesidad de sellos y medios, y el continente ponga los ojos a lo que sucede en este país, el que sin humildad se reconoce como la capital del rap sudamericano. Esos apelativos que tanto nos gusta alumbrar no fueron posibles gracias a la crítica pasiva, pero sí gracias a los constructores. Sigamos construyendo entre todas y todos, y también rescatemos lo bueno. Efectivamente quedaron nombres abajo, y esperemos que puedan incluirse en una próxima iniciativa, pero que esa salga desde dentro, e ir ganando terreno de a poco, porque el efectivísimo nuestro quiere que todo sea inmediato. No podemos esperar que la primera fiesta de aniversario de un género musical incluya prácticamente los nombres de quinientos grupos que han sido parte de su historia. Es simplemente un simbolismo y una representación. También es lógico pensar que una marca se va adueñar del Hip Hop por producir un evento. El Hip Hop siempre ha estado y estará donde todos sabemos y lo practicamos. Ya no necesitamos que nadie nos lo valide para salir a defenderlo. Valoremos las cosas por lo que son, y démosle tiempo a los procesos. Primero hay que hacer que existan y funcionen, y para eso hay que apoyarse, no segregarnos más. Lo oí del mismo Cenzi días atrás: “En el mundo del Hip Hop siempre vamos a tener diferencias de ideas. En lo único que vamos a estar de acuerdo en que los pacos son pacos culeaos.” Lo que yo presencié fue un evento bonito, hecho con bastante dedicación, cuidado y detalles. Profesional, ante todo. Ojo, bien planteado, además. La equidad de género estuvo como en ningún otro concierto de rap la vi, ni en los festivales más orgullosamente conscientes del barrio, y nadie habló de eso. El respeto de los tiempos, el orden, el sonido. Todo bien. Aspectos que vale la pena destacar entre tanto cuestionamiento. Por lo demás, imaginaba lindo ese backstage, caras encontrándose después de tantos años, tantas historias, separaciones, uniones. Habría sido genial, por ejemplo, ver un cruce entre Tiro De Gracia y Zaturno, un abrazo entre Jimmy Fernández y Solo di Medina, y no el arrebato de este último en redes sociales por no estar presente, o una canción compartida entre Seo2 y Ana Tijoux; pero seguimos creciendo, aún adultos, seguimos aprendiendo, seguimos demostrando que esto es algo que nació desde aquí mismo, no llegó hecho, y las primeras columnas fueron puestas por personas que siguen errando y aprendiendo aún con cincuenta años de edad. Que esta recapitulación nos sirva a nosotros mismos para darnos cuenta qué tenemos y también qué somos: humanos animales trabajando en lo urbano, y que a veces vamos a las fiestas. Yo cumplo 30 años esta primera semana de noviembre. También he vivido mucho y por lo mismo he creído que ya sé lo suficiente, pero hoy me siento feliz por saber que todo este recorrido me ha servido para recién sentar las bases de lo que será mi historia en adelante, con idealismos, inmadureces, cuestionamientos, replanteamientos, triunfos y caídas. Como la vida misma. Y sigo dando las gracias a la vida día a día. Creo más que nunca que el futuro viene hacía mí, pues en mí confía, y que mi camino sigue siendo el mismo de siempre. En fin. Feliz cumpleaños, rap chileno. Gracias por tanto.

Aquí te comparto algunos enlaces de especiales, documentales y entrevistas alusivas a los 30 años de rap en Chile.

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