Aquí se vino a construir la unión de América Latina: Rxnde Akozta presenta “Qué Bolá Asere”

“Qué bolá, asere. En Cuba saludamos así.” Se presenta Rxnde Akozta en los rapeos inaugurales de Qué Bolá Asere, su recién estrenado nuevo álbum y décimo tercero de su catálogo. A pesar de contar con un prontuario así de extenso, las rimas sucesivas desarrollan autobiográficamente el origen, la historia, el entorno y contexto sociográfico, así como las líneas de pensamiento del emcee. El mismo que a mediados de la primera década de los dosmil comienza su historia de migrante vitalicio, dejando rastros por países como Canadá, Finlandia, Venezuela o España. Actualmente reside ahí, en Barcelona, pero a sus treintipico el rap le ha permitido recorrer, conocer y ganar nuevos amigos por prácticamente todo el continente latinoamericano y parte de Europa. Rxnde es un consciente habitante del mundo que ha explorado. Su entendimiento de éste bajo las condiciones de ser un trotamundos con origen cubano son particularidades que han acompañado su madurez en el circuito musical en la última década (y algo más), la segunda mitad de toda su trayectoria, en la que su nombre y líricas nómadas empezaron a golpear y entrar con propiedad en el consciente popular del rap latino. Me atrevo a afirmar que Edgar Randy Acosta Cruz es a día de hoy la definición más equilibrada y justa de sabiduría y experiencia en la actual escena de Hip Hop latino, el que pone orden en la sala sin dejar oídos indiferentes, y eso no precisamente quiere decir ser el mejor, el más versátil o el más popular, pero sí uno de los más creíbles, constantes y humildes que goza nuestra oferta; virtudes que cualquier rapero busca promover, sin embargo, y sobre todo, me parece que entre los activos es uno de los primeros responsables de que hoy en día el rap de los distintos países del continente maneje un código común, y eso es algo que va más allá del idioma. Espero explicarlo de mejor forma en las próximas líneas.

Por Darío Gutiérrez Ortega (a.k.a. Güissario Patiño).

“Tenemos la santa suerte de tener una verdad llamada Hip Hop, con pulmones en cualquier ciudad”

“Volví a Cuba, de visita. Beso en la frente de mi abuela. Voy a seguir rapeando, voy a seguir gastando suela.” Finalizan los rapeos de aquella introducción de sí mismo preliminar al contenido de su nueva entrega. Acosta tiene claro su destino hace mucho tiempo y desde entonces se ha mantenido en el ejercicio mismo. Cada año es una experiencia por vivir, logros por desbloquear, visas por conseguir, y nuevos países con más amigos por conocer. Mi lectura a la necesidad de presentarse o resumirse de esa forma en el inicio de este nuevo disco, y a esta altura de su trayectoria, es que probablemente entienda que ésta puede ser una obra clave no sólo en su carrera, sino que también en el devenir del rap latino y su progresiva influencia en la cultura popular. Sin ánimos de desmerecer todo lo ya realizado, al contrario, avalando en que el camino recorrido ha llevado hasta esto, considero que los últimos dos años han sido imprescindibles para decir que nuestra identidad latina como hiphoppas hoy alcanza la fase más madura de su florecimiento, y sentí que algo de eso se nos advertía con su anterior Outlet lanzado a principios del 2017, sin embargo, creo que la confirmación llega con este nueva colección de canciones que reflejan, resumen y definen con precisión el fenómeno social que inspira esta diáspora en forma de rap. Pero Rxnde es sólo uno entre tantos juglares que se han abierto al mundo por la necesidad propia, y que de paso nos han traído el mundo hasta nuestros ojos. Varios de esos otros nombres desde luego le acompañan en Q.B.A., entre ellos indispensables son algunos buscavidas como los venezolanos Lil Supa y Akapellah, el cubano Al2, y los colombianos Pielroja y Dj Destroy. Así lo son también referentes de las primeras ligas de cada país, como Portavoz & Dj Cidtronyck de Chile, Urbánse de Argentina, Mano Armada de Cuba, Ray One y Marrom Fernández de Venezuela, sin olvidar al español Foyone, quien en una de sus líneas sentencia con convicción “medio planeta ya conoce nuestros nombres”. El rap latino juega sus fichas y las mueve por el mundo. La mayoría de todos los mencionados no están en sus tierras de origen, pero sus nombres se encuentran en los backstages de los grandes festivales de la escena y al mismo tiempo en los pequeños clubes, pero principalmente como anfitriones en los distintos barrios del mundo que han hecho suyos.

En esto, la figura de Rxnde es la de una aguja enhebrando y zurciendo los lugares y personas que han acompañado su propio recorrido. Varias de las canciones incluidas en Q.B.A. no son de estreno, se presentaron en forma de vídeos o singles para otros proyectos hermanos, como “No taim tu lus” (“No tengo tiempo pa’ perder” de Pielroja con Rxnde Akozta, Portavoz, Dj Cidtronyck y el beat de Granuja), el severo “Hablando claro” (original del recomendable Retórica de Akapellah) o la fineza de “Caimanes & Caballos” (single compartido con Lil Supa y bajo la producción de Drama Theme, cuyo vídeo clip fue grabado entre Berlín, Madrid, CDMX y Guadalajara); mientras que otros nos los adelantó el mismo autor con impecables piezas audiovisuales en el último período, entre ellos “Casi azul” (emotivo reencuentro en Bogotá con su viejo amigo y compañero Marrom Fernandez), “La doble RR” (reunión en Suiza con Ray One, su antiguo compañero en el colectivo venezolano BASyCO)  y “No van pal baile”, uno de mis singles favoritos del pasado 2017, donde colabora Portavoz y Dj Cidtronyck en una instrumental de Hordatoj.

Ciertamente un disco cargadísimo de antecedentes y referencias de esta índole, que en su forma nos habla de esta misma efervescencia e hiperconectividad que toma una única escena latina de Hip Hop, en la que muchos ya despegaron y otros tantos están en eso: “Tenemos sed y nada nos alivia; lo saben mis parces en la juega, mi batería en la esquina, los cabros en la pega, y los que sobreviven desde el centro del caribe” acota el joven bonaerense Urbánse en “Construchendo”, conexión que se debió haber dado en la primera visita de Rxnde Akozta a Argentina en julio del 2017, tan sólo un mes después de que el trasandino viniera a presentarse en un par de conciertos por Chile, donde también hizo contactos con la escena local, entre ellos el beatmaker Macrodee, quien le pasó unos cuantos beats para que se lleve, siendo uno de esos rescates el que supongo sirvió de colchón para sellar esa unión que finiquita Dj Destroy, el colombiano radicado en Argentina encargado actualmente de dar movimiento a la cultura local del país vecino, culpable también de haber concretado el sueño de Rxnde de viajar hasta Argentina que nos dejaba en claro en uno de los interludios de su anterior álbum.

Así está el Hip Hop, los sueños pasaron a ser decretos, las posibilidades y los límites los impone uno mismo y toda una generación empieza a entenderlo y accionar al respecto. Por ejemplo, no hace muchas semanas coincidían por Barcelona algunos raperos chilenos como Matiah Chinaski, Terrible, Búfalo Dit y Dj Cidtronyck. Todos viajando por la suyas, hambrientos de nuevas experiencias, abriéndose un mundo que ya tocó techo en su pueblo natal, para probablemente volver a éste con nuevas habilidades y reflexiones que a través de su arte nutran a los que seguimos por acá y también nos conviden de ese espíritu. Y ahí los vi por redes sociales junto a Rxnde y otros viajeros de su misma naturaleza, como el colombiano Ali a.k.a. Mind, quien el pasado verano me compartió interesantes relatos en una entrevista que alcancé a hacerle en su paso por Chile. ¿Cómo no va a ser inspirador asomarse a ver en qué está el mundo con alternativas como ésta?

Por lo mismo, retomo la idea original de que éste puede ser uno de los discos más influyentes de la historia de Rxnde Akozta, porque consigue ser ese noticiario que no encontramos en ningún sitio, pero un género como el rap está atacando, no necesariamente con lamentaciones ni denuncias, pero sí con transformaciones sociales desde sus propias trincheras hacia el resto del mundo. Aquí Rxnde reúne un poco de todo eso, ya sea por las propias experiencias o por codearse con los que escriben la historia. El conflicto en Venezuela, tergiversado por los medios y las respectivas clases políticas de nuestros distintos países, lo narran y explican los mismos sobrevivientes que, a través del Hip Hop, se han valido de sus propios dotes para “conseguir la salida de su fuckin’ laberinto”, como señala el propio Ray One. Poco después, en el siguiente track, Portavoz reclama “No van a detenerme, pana, nada me empaña, como pensionado en Chile o un indignado en España”, rematando el mismo verso con la consigna “Amulepe taiñ weichan” (“Que siga nuestra lucha”). Son las nuevas crónicas del tercer mundo, dirán algunos, “pero mi gente está primero y no son números” responderá con astucia y firmeza Urbánse, porque lo tiene claro, “hicimos de todo y con nada”, a lo que Akapellah remataría “con tan sólo el compromiso de guerrear y echar pa’ lante”. Son los códigos comunes que me encuentro en la rica oferta del rap latino con su madurez del 2018, el rap que al mismo tiempo nos hace parceros, cabros, pibes, chamos, chamas, causas, carnales, frenes, gurises o chavales.

Qué Bolá Asere coleccionó un poco de esto y aquello y nos los resumió en quince fundamentales cortes, sin rellenos, puras bombas. Rxnde Akozta, caracterizado por su auto reconocido flow monótono, nos los ofrece en bandeja, con esa narrativa cercana, sensible y pausada, casi paternalista, hablándonos de lo importante, pero siendo uno más, regalándonos un auténtico disco de Hip Hop que no necesitó mayor promoción para advertirnos de su llegada, pero con seguridad, y desde el mismo bajo perfil desde donde nace, sentará precedentes en la actual construcción de la unión de América Latina. Si Bolívar viviera, le haría los apoyos.

Por mi parte, seleccioné todas las canciones y por primera vez añadí un álbum completo como destacado en mi playlist de rap latino El Saifer 2018 de Spotify. Pueden escucharlo desde ahí o en cualquier plataforma digital. En Producto Ilícito está disponible para descargar gratis. No es la idea hacerlo por esa vía, pero si no tienes más opción, simplemente hazlo. Es un álbum necesario de tener.

Ah, y respecto al debate que a varios de ustedes consume, subrayo estas breves líneas con las que Rxnde se refiere: “Ya son más de veinte años fiel al mismo sentimiento, al mismo movimiento. Y no me molesta el trap. Si no te gusta, no lo escuches, pasa página y ya está. En los sesentas no existía y la gente se drogaba ya, chingaban con cualquiera y más que en la actualidad. Bomba.”

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