Viviendo el momento con la vida por delante: Kalamar presenta “Frecuencia Modulada”.

KALAMAR

El chillanejo Nicolás Ramírez cumplió los treinta. Una edad determinante, sin duda. Creo que no es casualidad que la mayoría de los discos que escucho últimamente tienen por autor a sujetos que promedian ese rango etario, pues en el fondo sus líneas se nutren con las reflexiones y determinaciones de personas con las que se comparte generación, y eso en cierta medida nos hace hallar una suerte de representación. En el caso de Nicolás, la tercera década lo encuentra editando su primer disco solista después de una quincena de años participando de distintas y fructíferas propuestas como emcee bajo el pseudónimo de Kalamar. De una forma modesta y respetuosa me invita a conocer su recién estrenado EP, Frecuencia Modulada, así de paso echar una mirada atrás para entender el porqué de cada rima que hoy define su presente.

Por Darío Gutiérrez Ortega (a.k.a. Güissario Patiño).

Kalamar debutó musicalmente allá por el 2002 junto al extinto grupo Tercer Ojo. Con ellos editó ese mismo año el álbum Nacimiento y un año después resultaron ser los ganadores de la octava versión de las Escuelas De Rock. Su siguiente apuesta fue junto a Verso Paralelo, una fresca y llamativa formación de rap instrumental compartida con Dj Asfura en los scratchs, Fabián Aguilera en el bajo y Alejandra Farías en la batería. Juntos publicaron en el 2010 un EP llamado El Son De La Palabra, el cual los llevó a obtener reconocimientos como el primer lugar en el festival del programa radial “Patria Nueva”, así como su distinción en los distintos escenarios que recorrieron por la región. La actividad de la banda fue menguando conforme sucedieron los años, alcanzando a publicar dos sencillos después de su debut: “Faros” en el 2012 y “Horas” en el 2013. No obstante, Kalamar no dejaba de compartir proyectos con amigos de su círculo, entre ellos con Pato Peté, quienes conjuntamente ganaron el festival de la voz convocado por Louvre Restobar en el año 2014 con su track “Clásico”.

Mírate a ti mismo, y que no sea en una selfie.

Actualmente Nicolás reside en Nueva Zelanda, pero antes de su partida se encargó de finiquitar de buena manera su primer ensayo en solitario: Frecuencia Modulada. Más que un resultado, su nueva placa es la consecuencia a una vida dedicada a pulirse en el rap desde la que reconoce como su propia escuela. De igual forma, Frecuencia Modulada es una obra que se sustenta también gracias a los aportes y colaboraciones del círculo creativo cercano a la trayectoria del autor, encontrando allí nombres como los de Jorge Asfura, Pracnes One y Negro Beats en los ritmos; Pato Peté, G-niketok, Camilabless y Chinomatias en las voces; Dj Ztryck en los cortes; Ninico Cómics y Juan Pablo Garrido en la dirección de arte, Christian Quezada en la locución y Elias Roca en la producción musical del álbum completo. Un combo bastante numeroso si consideramos que ésta es una obra breve, de casi veinte minutos, pero que no por eso descuida la predominancia del estilo y mensaje de Kalamar a lo largo los seis cortes que tiene por contenido su Frecuencia Modulada. Siete si contabilizamos el misterioso track seis que fue arrancado de la lista como una de las páginas finales antes del desenlace del libro, quedando pendiente ese capítulo para una próxima aparición.

Kalamar es otro miembro más de la versátil y producente familia chillaneja de músicos de rap. Una ciudad cuya escena posiciona en el catalogo una oferta original y prolija en términos creativos. Recuerdo haber escrito un poco sobre lo mismo en el 2011 cuando el label Shitbeatyan presentó el segundo volumen de su serie de beat-tapes. En adelante siguieron siendo algunos de los mismos nombres los que siempre me he encontrado entre los créditos de los buenos trabajos que desde ahí han salido, por lo que entiendo que ya es imposible editar un disco en la zona sin que tenga genialidad en la definición musical de los ritmos. Kalamar se encarga de entramar con perspicacia y sencillez sus relatos sobre dichos beats. Algunas veces recurriendo a la fantasía, como en las hazañas del particular “Robin Hop”, una especie de héroe civil, como Francisco Papas Fritas o Tyler Durden de “Fight Club”, que llegó para burlar los sistemas y librarnos de la esclavitud bancaria, pudiéndolo hacer también desde una perspectiva más personal como lo visto en “Vuela, fluye”, “Verdad” o la línea del álbum en general, donde Nicolás Ramírez no pretende convencernos de nada, tan sólo invitarnos a desencadenarnos para encarar una vida conscientes de nuestra libertad. Frecuencia Modulada suena a vanguardia dentro de su estructura purista, donde la mano del productor Elias Roca tiene mucha responsabilidad en las primeras buenas impresiones de este trabajo que agarra cada vez mejor sabor conforme se reiteran sus reproducciones, siendo Kalamar un justo representante del lúcido y maduro momento que experimentan los exponentes del rap en Chillán, necesario en estos tiempos como lo es el condimento de sus longanizas en un buen choripán. Me apoyo en el track “Noche de MC’s 2” como confirmación de lo anterior: sabor e identidad de la zona.

KALAMAR – FRECUENCIA MODULADA (EP 2017)
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1 Comment

  1. Chente says: Responder

    Chillán se caracteriza por tener buenos representantes en esta materia, Kalamar es uno de estos, conozco su trabajo y sus temas, lamentablemente en Chile la difusión de este género es casi nula y no se le da la cabida que es necesaria, muchos buenos trovadores se pierden y buscan otros horizontes o bien emigran del país para darse a conocer

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